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domingo, 28 de septiembre de 2014

¨ANA NO DUERME¨  


Luis Alberto Spinetta, con ilustraciones de Claudia Prezioso,
interpretada por Samantha Navarro.

El libro

Luis Alberto Spinetta es un compositor clave en la historia del rock argentino, un visionario que desde Almendra, su primera banda, ha dejado un legado de músicas y letras inolvidables, como «Muchacha (Ojos de papel)», «Plegaria para un niño dormido» o «Rutas argentinas». «Ana no duerme», de finales de los sesenta, entra en esta segunda década del siglo xxi con toda su energía liberadora y luminosa, para interpelar a las Anas de este tiempo.

En esta canción se manifiesta la sensibilidad única de un artista integral, que fue más allá de los convencionalismos estéticos y supo renacer en cada disco de una carrera en evolución constante. Una historia mínima acerca de las esperas y de qué nos puede deparar el nuevo día, esta Ana inquietante que grabó Spinetta se reinventa en los trazos dulces de Claudia Prezioso, que también juega con hadas cada vez que dibuja. Un cuento que se canta y se torna en luz.

El libro está acompañado de un disco con la canción, grabada especialmente en la voz de Samantha Navarro, junto a Nacho Mateu en bajo, Javier Cardellino en percusión y Juan Pablo Chapital en guitarras.

Los autores

Claudia Prezioso (Montevideo, 1981). Licenciada en artes plásticas por la Escuela Nacional de Bellas Artes y diseñadora gráfica, profesionalmente se desempeña como ilustradora y realizadora en el campo audiovisual en Palermoestudio.
Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 1950-2012), el Flaco, fue uno de los artistas que revolucionaron la escena musical argentina. En su adolescencia acostumbraba juntarse en su casa con sus compañeros de colegio y de barrio, y fue en esas reuniones con Rodolfo García, Emilio del Guercio y Edelmiro Molinari donde creó lo que años más tarde sería Almendra, una banda legendaria del rock argentino, que supo combinar las formas de decir más típicas de la región con la agitación de los nuevos acordes que estaban moviendo al mundo. A partir de entonces siguió tocando durante toda su vida junto a distintas agrupaciones, a las que reunió en 2009 en un enorme recital de más de cinco horas de duración, Spinetta y las bandas eternas.

La canción «Ana no duerme» fue una de las nueve que componían el primer disco de Almendra, lanzado el 15 de enero de 1970, y atravesó los límites del tiempo para volverse un clásico, igual que la mítica «Muchacha (Ojos de papel)» o la entrañable «Plegaria para un niño dormido», ambas del mismo álbum. En este libro la potencia luminosa de la composición de Spinetta se combina con la obra mágica de las ilustraciones de Claudia Prezioso y la estupenda versión de Samantha Navarro.
ojear el libro.




El traje nuevo del emperador

El traje nuevo del emperador de Hans Christian Andersen

Versión del cuento clásico producida por Steven Spielberg.
Barcelona, Ediciones B, 1998.
 
Tapa de "El traje nuevo del emperador" 

Con idéntico vuelo que el de las superproducciones cinematográficas a las que nos tiene habituados, Steven Spielberg presenta esta muy libre versión del famoso cuento de Hans Christian Andersen. Pero, previamente al abordaje de este libro, vaya un consejo para los amantes de las formas clásicas: dejar a un lado los preconceptos.
El libro tiene, en su concepción, una finalidad altruista y solidaria: los beneficios que genere su venta serán destinados a la Fundación Starbright, una institución que preside el mismo Spielberg y cuyo objetivo es brindar ayuda psicológica a niños que padecen enfermedades graves. Y para concebir esta versión de El traje nuevo del emperador reunió a veintitrés famosos —actores y actrices en su mayoría, pero también algunas otras estrellas del mundo del espectáculo— con veintitrés ilustradores de primera línea, varios de ellos de destacada trayectoria en el campo de los libros para niños.
La mecánica propuesta para la realización del libro fue asignar, a cada artista convocado, un personaje u objeto del cuento original para que narrara un capítulo desde esa particular óptica. Así, El traje nuevo del emperador se estructura a partir de pequeñas piezas hasta llegar a formar un todo coherente y muy dinámico. Resulta curioso entonces leer a Madonna "interpretando" a una afrancesada emperatriz, a Robin Williams "haciendo hablar" a un escatológico bufón de la corte o al diseñador Calvin Klein dándole vida a los calzones del emperador.
Comentario aparte merecen las ilustraciones del libro, una verdadera galería de arte. Cada uno de los textos va acompañado de una notable ilustración. Nombres ya consagrados dentro de la literatura infantil y juvenil como Quentin Blake (el ilustrador favorito de Roald Dahl), Maurice Sendak (Premio Andersen 1970), Chris Van Allsburg, Tomie de Paola, junto a otros más cercanos a los medios gráficos dirigidos al público adulto.
Como broche de oro, al mejor estilo cinematográfico, El traje nuevo del emperador cierra con un Reparto (por orden de aparición), que presenta a todos los convocados, incluyendo fotos y reseñas biográficas (Los lectores "cholulos" y obsesivos como este cronista, muy agradecidos).
Convendría quizás, para el público infantil, recurrir a la lectura previa del relato original de Andersen, que le dará el marco global necesario para una mejor degustación de esta magnífica versión.
Recomendado a partir de los 8 años.
Roberto Sotelo
Fuente: Revista Imaginaria  8 - 22 de setiembre de 1999
¿Quién ayuda en casa? de Ricardo Alcántara - Recurso para trabajar con el cuento

viernes, 26 de septiembre de 2014

¨Los tres bandidos¨ 


Había una vez tres feroces bandidos de anchas capas negras y altos sombreros negros. El primero tenía un trabuco, el segundo un fuelle lleno de pimienta y el tercero una enorme hacha roja. Cada una de las armas tenía su especializado y maléfico fin dentro de una pensada cadena. Eran unos tipos terribles que tenían aterrorizada a la población y que se habían hecho inmensamente ricos con sus tropelías. Pero una noche muy oscura, en uno de sus asaltos, conocen a una niña huérfana llamada Ursula que cambiará para siempre la vida de los tres bandidos.

Preciosa historia contada e ilustrada de forma magistral por Tomi Ungerer. Empieza como cualquier cuento clásico y en su desarrollo no faltan muchos aspectos de él. El relato nos engancha desde el primer momento y de una forma casi cinematográfica nos va narrando unos hechos que si primero nos sobrecogen, como no puede ser menos ante unos personajes tan malvados y de los que esperamos cualquier cosa, luego nos hacen sonreír aliviados con todo el alarde de generosidad del que son capaces. Un final perfecto.
Las ilustraciones son, especialmente al principio, muy impactantes y tenebrosas, muy propias para ese mundo delictivo en el que nos adentramos, con un predominio de negros y azules en las que vemos las siluetas, como sombras, que proyectan los tres forajidos en esos atardeceres que aprovechaban para sus fechorías y en cuya cara solo destacan unos inquietantes ojos. Ya al final de la historia los tonos se suavizan y diversifican con la presencia de Ursula y la creación de la pequeña ciudad de huérfanos con capas y sombreros iguales que las de los tres bandidos, pero en rojo.
Se publicó por primera vez en Alemania en 1963 y fue editado en España inicialmente por Miñón (1975) y luego reeditado por Alfaguara (1977) y Kalandraka (2008).Está traducido a más de 30 idiomas. A pesar de los años el carácter innovador de este álbum lo convierten en un clásico que sigue sorprendiend
Un álbum muy apropiado también para leer en alto y que mantendrá a los pequeños pendientes en todo momento en espera de unos acontecimientos que sin duda les sorprenderán.

Tomi Ungerer (Estrasburgo, Alsacia, 1931) La temprana muerte de su padre y la ocupación alemana de Alsacia marcaron su infancia. En 1956 se instala en Nueva York. Su obra se caracteriza por el humor, la sátira social y en el caso de las publicaciones para adultos por el erotismo. Su primer libro para niños, Los Melops se lanzan a volar, se edita en 1957 y, a partir de 1958, sus dibujos y cartoons aparecen en The New Yorker,  EsquireLife Show, Fortune y otras importantes publicaciones. Desde entonces ha publicado más de 30 libros para niños. A fines de los 70 se muda a Irlanda, donde reside. Ya no se dedica a los libros infantiles y centra su esfuerzo y energías en causas humanitarias.
La producción de Tomi Ungerer está calculada entre 30.000 y 40.000 dibujos y más de 140 libros para niños y adultos, ilustrados por él, traducidos a 30 idiomas, que cubren 40 años de creación artística, y recorren una amplia variedad de técnicas, estilos y productos. Tiene muchísimos premios por su labor como creador; entre ellos The Society of Illustrator’s Gold Medal y, en 1998, obtuvo el Premio Hans Christian Andersen.



miércoles, 24 de septiembre de 2014

Struwwelpeter

Struwwelpeter

'Die Geschichte vom bösen Friederich' (La Historia de Federico el Cruel), un chico violento aterroriza a las personas y, especialmente, a los animales. Un buen día un perro lo muerde y el niño se enferma, por lo que después tiene que estar recluido, tomando los remedios horribles que le da el médico, mientras que el el perro se come su sabrosa cena:



¡Federico, Federico



era un demonio de chico!
A los bichos, por las malas,
les arrancaba las alas.
Mataba pájaros, gatos,
destrozaba sillas, platos;
y su maldad era tanta
que azotó a su nana, Marta.
En la fuente, con afán,
saciaba su sed un can.
Federico, el muy malvado,
lo sorprende descuidado
y, sin pensárselo mucho,
azota al infeliz chucho.
El perro gime y, arisco,
responde con un mordisco.
Federico, el imprudente;
grita y llora amargamente,
hasta que el perro se asusta
y se larga con la fusta.
                                                                  Federico queda en cama



gime, llora y se desgarra.
Viene el doctor y lo examina:
"pociones amargas", su medicina.
El can, en cambio, se harta
de salchichas y de tarta.
Y antes de seguir camino,
se merienda un buen tocino,
y vigila bien la fusta,
porque el palo no le gusta.


En 'Die gar traurige Geschichte mit dem Feuerzeug' (La Trágica historia de Paulina y los Cerillos), una chica juega con fuego y se quema hasta morir:
Los papás de Paulinita
la dejan sola en casita
La niña corre, jugando
con su muñeca y cantando,
hasta que -¡Oh, maravillas!-
ve una caja de cerillas.
"¡Qué juguete! ¡Qué bonita!",
-dice, al verla, Paulinita:
"Voy a probar a encender,
como mamá suele hacer"
Pero Mina y Minz, las gatas,
alzan a la par sus patas
y chillan:
"¡Ay, miau, miau, no, no, Paulina!
¡Terminarás quemadita!"
Paulinita desatiende
el buen consejo, y enciende,
como se ve en la figura,
la cerilla -¡ay, qué locura!-
mientras salta de contento,
sin descansar un momento.
Pero Mina y Minz, las gatas,
levantan, locas, las patas:
"¡Tu mamá te lo ha prohibido!",
le dicen, con sus maullidos:
"¡Ay, miau, miau, no, no, Paulina!
¡Terminarás quemadita!"
Las llamas -¡ay!- han prendido
en la manga, en el vestido,
la falda, la cabellera;
¡Se quema la niña entera!
-¡Ay!- Mina y Minz, las gatitas,
¡cómo chillan, criaturitas!
"¡Auxilio!, ¡Ayuda, por favor!
¡Arde la niña, oh, pavor!"
"¡Miau, miau, traigan agua!
¡Qué espanto! ¡Miagua, miagua!"
La niña -¡qué gran tristeza!-
ardió de pies a cabeza.
Quedaron sólo cenizas,
y rojas, dos zapatillas.
Y Mina y Minz, las gatitas
lloran, lloran ¡pobrecitas!
"¡Qué tragedia, miau, miau miau!
¿Cuándo vendrán, papáu, mamáu?"
Y derraman, tristemente,
de lágrimas un torrente.


'Die Geschichte vom Daumenlutscher' (La Historia del Pequeño Chupa-dedo), una madre advierte a su hijo sobre no chuparse el dedo. Sin embargo, el mocoso insiste y se aparece un sastre que le corta los pulgares con unas tijeras.

"¡Conrado!", dice mamá:
"Salgo un rato, estate acá
sé bueno, juicioso y pío
hasta que vuelva, hijo mío
y no te chupes el dedo
porque entonces —¡ay, qué miedo!—
vendrá a buscarte, pillastre
con las tijeras el sastre
y te cortará —tris, tras!—
los pulgares, ya verás".
Sale la señora y ¡zas!
¡Chupa que te chuparás…!
Se abre la puerta y de un salto,
entra en la casa, al asalto,
el terrible sastre aquél
que venía en busca de él.
Con la afilada tijera
le corta los dedos —¡fuera!—
y deja al pobre Conrado,
llorando desconsolado.
Cuando mamá vuelve al hogar,
Se lo encuentra -¡puro llorar!-
¡Sin pulgares se quedó,
el sastre se los cortó!

Traducido como Pedro MelenasPedro El Desgreñado o El Despeluzado es el personaje principal del libro para niños del mismo nombre, obra del médico alemán  Heinrich Hoffmann (1809 - 1894).
Es uno de los libros de cuentos alemanes más exitosos; ha sido traducido a múltiples idiomas. Consta de varias historias (narradas en verso) en las que en cada una de ellas es protagonista un niño con algún vicio o "malcomportamiento" distinto, quien al final, recibe un castigo.

En el año 1844 el joven doctor alemán Heinrich Hoffmann (1809-1894), después de buscar en vano en las librerías de Frankfurt en vísperas de Navidad, un libro ilustrado que le pareciera interesante para su hijo de cuatro años, decidió comprar un cuaderno escolar y se puso a escribir unas historias que ilustró con sus propios dibujos. El texto comenzaba con "La historia del malvado Federico", en cambio la presentación de "Der Struwwelpeter" —traducido al castellano como "Pedro Melenas", personaje que daría posteriormente nombre al libro—, en el manuscrito figuraba al final. Löning, un conocido del autor, publicó por primera vez el libro en una edición de 1.500 ejemplares en 1845. El propio Hoffmann cuidó personalmente que la impresión de los dibujos no alterara en lo más mínimo los colores y el estilo original. Lo que no quería era que se deslizara en las páginas nada del estilo artificioso y dulzón tan característico de los libros infantiles que se publicaban en el momento y que él había rechazado en su búsqueda de un libro para su hijo. Los 1.500 ejemplares fueron vendidos en un mes, y a esta primera siguieron infinidad de ediciones y traducciones a múltiples idiomas; siendo para destacar que el propio Mark Twain* fue el responsable de una de las traducciones de Der Struwwelpeter al inglés. (*) A esta traducción de Mark Twain se puede acceder por Internet:www.fln.vcu.edu/struwwel/twpete.html .

Aquí está contado en alemán:


Mi gatito es el más bestia


Portada

   Mi gatito es el más bestia

    Gilles Bachelet    Ilustraciones del autor.
    Traducción de Sílvia Masó.
    Barcelona, RBA-Molino, 2005. 188 | 



"Cuando yo uso una palabra —dijo Humpty Dumpty, en tono despectivo—, esa palabra significa exactamente lo que yo decidí que signifique… Ni más ni menos."Lewis Carroll
Imagen por René Magritte
René Magritte

Puede que Gilles Bachelet haya decidido seguir los preceptos de Humpty Dumpty, o quizás los sueños de Magritte, el hecho es que cuando el narrador, un alter ego del autor, nos cuenta en este libro las andanzas de su gatito, al que vemos en la ilustración hacer de las suyas dentro de un departamento es a un elefante gris con colmillos, trompa, y todos los atributos del paquidermo. Imagen tomada del libroEs que en el arte, como bien lo señalaron Carroll y Magritte los signos lingüísticos y plásticos se liberan de las ataduras que le impone el intercambio comunicacional de todos los días.
Este juego de contradicción entre la imagen y las palabras sólo es posible gracias a las características del libro-álbumen el que ambos lenguajes: imagen y texto escrito, establecen un diálogo para producir la significación. El efecto es humorístico cuando en la ilustración, que se supone nos muestra la realidad, lo que vemos es otra cosa a lo señalado por las palabras. La risa se propone como trasgresión a una ley, la de coherencia entre texto e imagen en un libro ilustrado. Pero más allá del libro, la propuesta —como bien lo sabían Carroll y Magritte— alcanza al mundo de los signos (palabras, imágenes) y las cosas. "Este no es un elefante", y como imagen impresa en el papel que es, producto de la labor con materiales plásticos de un ilustrador, puede recibir el nombre que su creador quiera. Sin embargo aquí el "equívoco" no es fruto de una decisión conciente, como la de Humpty Dumpty, sino simplemente producto de una particular forma de ver a su mascota por parte del narrador/personaje. En una carta al director del Museo de Historia Natural de París, quien según parece ha objetado los excesivos y fantasiosos huesos de la trompa del elefante ilustrado en la página anterior; el "autor" se defiende señalando que sencillamente él nunca mencionó a ningún elefante en su libro, sino a un gato. La obstinación de "Bachelet" en designar a su mascota como un gato llega al extremo de incluir la existencia de una trompa en estos animales, dado que el suyo (su gato) tiene una.
Imagen tomada del libroImágenes repetidas del gato/elefante en la página en diferentes actitudes dan cuenta de la hiperactividad del animal; más aún cuando las acciones son llevadas a cabo dentro de los límites, siempre estrechos para un elefante, de un departamento.
El texto es escueto y sólo nos brinda una parte de la información, mientras la ilustración por lo general a través de la hipérbole o el disparate, agrega mucho más a lo dicho por las palabras. Así cuando el texto escrito sólo señala: "Pero normalmente, mi gato no necesita el sofá", en la página cuatro imágenes del elefante nos lo muestran bajo las carpetas de dibujo de su dueño, dentro del lavarropas, sobre el televisor o el tablero.
Imagen tomada del libroHacia el final del libro el narrador confiesa haber pintado muchos retratos de su gato; el texto: "No he conseguido vender ni uno", logra su efecto risueño cuando vemos que tales pinturas de elefantes parodian obras y estilos de pintores famosos: Botticelli, De Chirico, Dalí, Magritte, Picasso, Miró, Mattisse, Mondrian, Chagall, Cézanne...
En esta ilustración y la anterior se amontonan libros en pila cuyos lomos exhiben los nombres de Norman Rockwell, Magritte, Jean de Brunhoff (*) , Benjamin Ravier. Grandes ilustradores, pintores y movimientos artísticos (expresionismo, cubismo, surrealismo) son citados en este libro para niños, cuyo tema, más allá del explícito equívoco de la mascota, es sin lugar a dudas la expresión plástica, la imagen artística.
Imagen tomada del libroLa ilustración en este libro no sólo es protagonista en su original relación con las palabras (y con el referente), sino también como parte del contenido de la historia en un juego autorreferencial que hace honor a los artistas de las vanguardias artísticas del siglo XX homenajeados.
Marcela Carranza

Nota
Portada(*) Nota de Imaginaria: La mención de Jean de Brunhoff (París, 1899-1937) es, sin duda, un homenaje de Gilles Bachelet al creador del elefante Babar, un clásico de la literatura infantil.


Marcela Carranza (garrik@fibertel.com.ar) es maestra y Licenciada en Letras de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Como miembro de CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) formó parte de la coordinación del programa de bibliotecas ambulantes "Bibliotecas a los Cuatro Vientos" y del equipo Interdisciplinario de Evaluación y Selección de Libros. Publicó artículos en revistas y participó como expositora en congresos de la especialidad. Actualmente se desempeña como coordinadora de talleres en el área de la literatura infantil y juvenil en la Escuela de Capacitación Docente (CePA), de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y profesora tutora en el Postítulo de "Literatura Infantil y Juvenil" de la misma institución.

Fuente: Revista Imaginaria N° 188 - 30 de agosto de 2006